Nuestra labor: desvelando los secretos del sudario

Para estudiar el Sudario de Oviedo, el Centro Español de Sindonología (CES) creó el EDICES (Equipo de Investigación del CES), un grupo dedicado a su estudio riguroso. Aquí es donde comienza nuestro viaje, un compromiso inquebrantable con la calidad y la excelencia en cada descubrimiento. Únete a nosotros mientras exploramos la historia y la ciencia que rodea este enigmático lienzo. Estamos felices de que seas parte de nuestra búsqueda de la verdad.

La ciencia al servicio de la historia

El primero que estudió el Sudario de Oviedo fue Mons. Giulio Ricci, director del Centro Romano de Sindonología. Él buscaba reliquias que estuviesen relacionadas con la Sábana Santa, y le pidió al cientifico de la Policia Científica suiza, Max Frei, que estudiase los pólenes hallados en la tela de Oviedo.

 

EDICES

El Centro Español de Sindonología, el CES, en 1989 montó un equipo multidisciplinar de investigadores, el EDICES, Equipo de Investigación del CES, formado por varias decenas de profesionales especialistas en distintas ramas
del saber científico a quienes se les confía el estudio de las materias relacionadas con cada una de ellas. Aplicaron las más avanzadas técnicas científicas para desentrañar sus misterios, desde análisis forenses hasta estudios históricos y artísticos. Su profesionalidad  y compromiso con la excelencia aportaron claridad y comprensión a este valioso y desconocido legado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un viaje hacia la verdad

Entre los primeros pasos del EDICES fue el de individualizar y nombrar las distintas manchas que se observan en el Sudario, estudiaron la morfología del lienzo, su composición y características. Descubrieron las huellas que la historia había dejado, desde pólenes a pólvora, resto de la explosión que sufrió la cámara santa durante la revolución de Asturias (1934).

 

Por otro lado, el estudio buscaba constatar si la tela contenía fuidos realmente humanos, y así fue confirmado por los especialistas: identificaron gran cantidad de restos de sangre, maravillosamente conservados por el aloe y la mirra que fueron espolvoreados sobre el tejido. Pudieron individualizar que la sangres es  de biotipo AB así como líquidos pericárdico y pulmonar, consecuentes con el gran sufrimiento del Hombre que cubrió el Sudario, y de una posible herida que atravesaría pulmón y corazón, lo que hace que la sangre esté diluída en hasta 1/6 partes.

 

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